¿Te has buscado en Google últimamente?
Ahora te hago una pregunta más importante: ¿sabes qué está diciendo la IA de tu negocio cuando alguien escribe tu nombre?
Imagínate esto.
Un cliente te recomienda en una reunión.
La persona llega a su casa, abre Google y escribe el nombre de tu empresa.
Antes, lo primero que veía era un texto escrito por la IA sobre ti.
Y solo después, tu página web.
Tu web, que tú pagaste, que tú escribiste, que tú cuidas.
En segundo lugar.
Detrás de un resumen que tú no escribiste.
Pues eso cambió a finales de octubre.
Google movió el resumen de IA a la columna de la derecha, en el ordenador, donde antes estaba el panel de información de la marca.
Y tu web volvió a salir primera.
Suena a buena noticia.
Y en parte lo es.
Pero ojo, porque yo no estoy diciendo que el problema se acabó.
Estoy diciendo que el problema cambió de lugar.
Antes el problema era quién salía primero.
Ahora el problema es qué se dice de ti.
Porque el resumen sigue ahí, a la derecha, en la pantalla.
Y lo escribe una IA que elige sola sus fuentes.
Y esas fuentes, en la mayoría de los casos, no son tu página web.
Mira los números.
Un estudio de Ahrefs, publicado el 2 de octubre, analizó 232,8 millones de páginas de resultados.
En julio, el 61,3% de las búsquedas de marca tenían resumen de IA.
En septiembre, el 73,3%.
Con un pico del 82,91% el 29 de septiembre.
Ahrefs siguió también a 100 marcas grandes.
El 1 de julio, el resumen aparecía en 5 de 98 búsquedas válidas.
El 30 de septiembre, en 63 de 100.
Y en 48 de esos 63 casos, el resumen estaba en primera posición.
Por encima de la web de la marca.
O sea: durante septiembre, quien buscaba el nombre de una empresa encontraba primero lo que la IA decía de ella.
Y eso pesa, porque los resúmenes de IA se comen los clics.
El Pew Research Center midió que los usuarios hacen clic en un resultado en el 15% de las visitas sin resumen de IA.
Y en el 8% de las visitas con resumen.
Ahrefs calculó, en análisis anteriores, un 58% menos de clics para la primera página cuando hay un resumen de IA.
Todavía no hay medición pública de cuánto cambia eso con el resumen a la derecha.
Pero el riesgo ya no es solo el clic.
Es la historia que te cuentan.
Porque la IA escribe tu presentación con lo que encuentra por ahí.
En la muestra de Ahrefs, Wikipedia aparece en casi tres de cada cuatro resúmenes.
Después vienen YouTube y LinkedIn.
Tu página web no es la fuente principal.
Y ahí es donde se cuelan los errores.
En un ejemplo publicado, el texto de la IA decía que la empresa se fundó en 2006.
Y la fila de datos, unos centímetros más abajo, decía 2004.
Las dos fechas tienen su explicación.
Pero el mismo recuadro da dos años distintos, sin aclarar por qué.
Ahora multiplícalo por un negocio como el tuyo, con menos información en internet.
¿Sabes cuál puede ser el problema?
No necesariamente es que la IA hable mal de ti.
Puede ser que hable con datos viejos.
Puede ser que mezcle tu empresa con otra parecida.
Puede ser que describa un servicio que ya no ofreces.
Y ojo, porque yo no estoy diciendo que Google te esté haciendo un daño a propósito.
Estoy diciendo que hoy tu presentación la escribe una IA con fuentes que tú no controlas.
Y hay un detalle que no te puedes saltar.
Google no ha anunciado este cambio.
Nadie sabe si es una prueba o si llegó para quedarse.
Y en el móvil no hay columna derecha, así que allí el cambio, si llega, tendrá que tomar otra forma.
Además, Search Console no te ayuda a medirlo.
El informe de rendimiento de la IA generativa muestra solo las impresiones, sin clics.
La única forma de ver el efecto es comparar los clics de las búsquedas con el nombre de tu marca antes y después del cambio.
Y de paso, una nota de calma.
También se vio una prueba en la que a algunos usuarios no les aparecía el botón del Modo IA en la barra de búsqueda.
Un solo aviso, que nadie pudo reproducir.
Google prueba cosas todo el tiempo.
Eso no es un cambio de estrategia: es algo para seguir, no para perseguir.
Entonces, ¿qué haces esta semana?
- Búscate en Google desde el ordenador y desde el móvil, en incógnito, y guarda capturas con fecha. Prueba también tu nombre más tu producto principal. Repítelo dentro de unas semanas y compara.
- Lee línea a línea lo que dice la IA de ti. Año de fundación, quién dirige la empresa, qué vendes, horarios. Apunta cada error y cada punto en que el texto y los datos no coinciden.
- Mira qué fuentes cita la IA. Si son Wikipedia, LinkedIn, YouTube o webs de reseñas, es allí donde tienes que corregir la información equivocada o vieja, además de en tu propia web.
- Revisa la página “Quiénes somos” de tu web. Datos claros, escritos en frases sencillas e iguales en todos lados: mismo año, mismos nombres, mismos servicios. Y reclama tu panel de información en Google, que hoy es el único canal oficial para proponer correcciones sobre los datos de tu marca.
Tu web volvió al primer lugar.
Pero tu presentación ya no la escribes solo tú.
Entonces te pregunto: ¿cuándo fue la última vez que te buscaste en Google y leíste lo que dice de ti?
